5/22/11

EUS - Tras el Horizonte


EUS es uno de los proyectos de José Acuña, hace unos meses escribí algo sobre su disco debut bajo el apelativo de Claro de Luna. Tras el Horizonte es el cuarto disco de EUS y representa un paso adelante en la evolución musical que José ha venido evidenciando desde su primer disco Última Inhalación, aquí vemos reunidos varios de los elementos que a lo largo del último año han establecido a EUS como uno de los proyectos más interesante en el campo latinoamericano de la música ambient y drone. En un país como Costa Rica, la representación de este estilo musical es prácticamente nula, sin embargo esto es escasamente una excepción, en un nivel más general cuando un oyente entusiasta de este tipo de sonidos trata de explicarlos, el resultado se traduce la mayoría de las veces en miradas en blanco – “este si bueno es como una melodía abstracta que SE REPITE durante TODA la canción, con cambios muy sutiles pero que en realidad funcionan para acentuar el carácter hipnótico de la atmosfera que se pretende crear” – “¿Qué?

Por lo mismo, al hacer una reseña sobre un disco de este tipo, las cuestiones musicales palidecen ante la imagen mayor, es decir, la narrativa. Solo existen unas cuantas formas limitadas de describir musicalmente toda la experiencia que conlleva sentarse y escuchar atentamente un disco de drone/ambient, pero esa aparente “limitación” es solo una cuestión menor. Al menos para mí, es exactamente esta estética musical la que más me hipnotiza, puedo cerrar mis ojos y crear mi propia historia y posiblemente mi experiencia sea completamente diferente a la de usted, la riqueza de subjetividades se ve definida a partir del número de personas que escuchen el disco.

Tras el Horizonte denota un objetivo, algo que se quiere alcanzar, un ideal. El horizonte como tal puede ser una metáfora para muchas cosas, la inmensidad, la lejanía, la certidumbre y dependencia hacia un ciclo marcado por el día a día, el horizonte define nuestras rutinas, sale el sol y todo comienza de nuevo.

I

El disco empieza con Albora, unas pulsaciones marcan el ritmo para luego ser dominadas por capas de guitarra que se desarrollan con velocidad, su sonido imita el de una gota de agua que en cuestión de segundos se transforma en una cabeza de agua para terminar en una catarata, la pulsación se va haciendo menos tenue y un silbido de sintetizador se repite bajo el chorro líquido, es un eco que lleva la canción hacia adelante y complementa la atmósfera de repetición creada por la guitarra. Albora funciona como una alusión al amanecer, es el inicio de un ciclo, el horizonte oscuro empieza a ser bañado por los primeros rayos del sol.

II

La oscuridad le da paso a la luz, la cual al tocar el suelo exhibe un camino, todavía quedan remanentes del aire frío que se han acumulado durante la noche lluviosa, el suelo está mojado, el camino apenas distinguible se dibuja como un trayecto incierto, los drones en esta segunda pieza crean una atmósfera de expectativa, me recuerdan al trabajo de Tim Hecker circa 2009 con su sonido conceptual basado en la geografía, cuyo carácter masivo tiene la capacidad de dibujar montañas a partir del ruido. La canción avanza imperceptiblemente, el sol empieza a calentar el cuerpo, finalizando el minuto 6 se escuchan toques fugaces de guitarra los cuales disminuyen el nivel de abstracción de la pieza para llevarla a terreno sólido, para luego asentarse y desaparecer gradualmente.

III

Transparencia es una canción muy al estilo de Stars Of The Lid pero en un nivel menos minimalista, los bellos sonidos acentúan el carácter de grandiosidad de la pieza, no se está apuntando hacia el suelo, el camino ya quedó atrás, ahora las manos apuntan hacia el cielo, hacia el sol, las nubes se han mudado a otro lado. En el minuto 6 se evidencian los perenes toques de guitarra, es la misma técnica utilizada en la canción anterior, creación de atmósfera a partir de drones y sonidos de sintetizador, evocar un sentimiento a partir de abstracciones sonoras para luego aterrizar y llevar la pieza a su conclusión con toques de guitarra que le dan ese carácter terrenal, permitiéndole a las melodías el quedarse ancladas de alguna manera a los audífonos y no divagar por siempre.

IV

Tiempo Muerto es un concepto que yo usaría para esos momentos desperdiciados, o esos momentos que inevitablemente deben ser utilizados en preparación para lograr un objetivo pero que por sí solos no constituyen algo significativo, sin embargo y dichosamente en Tras el Horizonte esta concepción no aplica, en realidad la pieza es la más oscura de todo el disco, los sonidos se construyen como si estuvieran bajo el agua, como si trataran de decir algo importante pero la opresiva distorsión convierte sus mensajes en ecos de claustrofobia. Esta es una de las características que mas me llaman la atención de EUS (y Claro de Luna). Su capacidad de jugar en un mismo disco con atmósfera de gran belleza y celebración junto a composiciones de carácter más oscuro y lograrlo de una forma que no suena forzado, sino como el estado natural de la composición.

V

Erosión, el día avanza, la degradación es un constante de la existencia, a medida que envejecemos nuestra piel empieza a llenarse de huecos, imperceptibles individualmente, pero que tomados en un conjunto se muestran claros. La tierra se erosiona, el paso de nuestra vida deja sus marcas y de la misma manera que la inocencia se va diluyendo, nos hacemos más cínicos, más terrenales, dejamos de apreciar el silencio y le huimos. La estructura de la pieza funciona exactamente de la misma manera que el proceso geográfico de su título, una atmósfera de drones constituye el agente dinámico que transporta y acumula sonidos mientras avanza.

VI

Manos Frías es la pieza más corta del disco, el horizonte está a punto de finalizar un ciclo de luz, los rayos del sol han cambiado de dirección con el paso del tiempo y una vez llegadas las últimas horas del día, el frío empieza a entrar en la atmósfera, el camino recorrido ha sido uno de contrastes, momentos de felicidad junto a momentos de monotonía, hemos envejecido y las manos que antes se alzaban para saludar al sol ahora están frías, las metemos en los bolsillos pero en realidad esa es solo una excusa para seguir caminando. La canción es el perfecto preámbulo para el plato fuerte del disco, una melodía de piano en los últimos segundos expone un paisaje de nostalgia.

VII

Disolvernos en el Espacio es un título ambicioso, es la canción más larga, duplica en duración a cualquiera de las otras piezas. Un sonido austero y agrietado marca la pauta de los casi 14 minutos, no estoy seguro pero una de las bases sonoras suena casi como un órgano de Iglesia en el fondo, aparecen murmullos ininteligibles (los cuales me recuerdan a Duisternis donde la respiración y los suspiros daban un carácter orgánico a las canciones, casi como si la presencia de una acción meramente humana cambiara totalmente la estética del sonido). A partir del minuto 8 la atmósfera da un giro hacia paisajes más simples y tranquilos, en el minuto 10 la guitarra hace su aparición de manera más clara siempre manteniendo esa atmósfera agrietada, las voces reaparecen y esta vez se logra distinguir una frase “en el espacio” e inmediatamente después un clímax inesperado empieza a construirse, la atmósfera se libera, explota y los únicos golpes que remiten a algo remotamente parecido a una batería hacen su aparición para acentuar el crescendo, el disco termina, el sol se pone, el horizonte cae y yo me disuelvo.

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Escúchelo y descárguelo GRATUITAMENTE en Bandcamp: http://euscr.bandcamp.com/

4/20/11

Grouper - A I A: Alien Observer / Dream Loss


Toska” es una de esas palabras que es imposible traducir al español, de origen ruso, su significado es difícil de describir concretamente, se le podría caracterizar como ese sentimiento de angustia y aflicción espiritual sin una causa particular, el gran autor Vladimir Nabokov la ha descrito como un agudo dolor del alma, como un anhelo sin nada que anhelar. Aunque gramáticamente solo sea posible encuadrar todos esos sentimientos en una palabra rusa, la experiencia es universal y una bastante familiar para el que escribe. Muchas veces ese anhelo espontáneo que sale de la nada, sin una razón aparente es disparado por una canción, o una melodía que de alguna manera logra tocar fibras interiores.

Liz Harris, conocida musicalmente como Grouper, es una artista proveniente de Portland quien desde el 2005 ha venido creando un estilo musical sumamente propio, una mezcla de delicadas melodías acústicas, teclados orgánicos, drones hipnóticos y una voz suave e inquietante, todo esto bajo múltiples capas de reverberación. En el 2008 parecía que Harris había alcanzado el pináculo de su expresión musical con el increíble “Dragging a Dead Deer Up a Hill”, personalmente uno de mis discos favoritos y un estandarte del género (cualquiera que este sea). Sin embargo este relativo éxito no fue suficiente, las expectativas estaban por los cielos.

Tuvieron que pasar 3 años desde su último disco para que Harris lanzara este nuevo material; A I A está divido en dos discos, “Alien Observer” y “Dream Loss” y si tuviera que describirlos con una sola palabra…pues nada mas lea el primer párrafo de esta reseña. A I A es un mamut de 80 minutos que viene a reafirmar porqué Harris es la mejor en lo que hace, es preferible escuchar ambos discos de manera continua ya que tienen elementos narrativos en común, sin embargo cada uno tiene su propia personalidad y se sostienen por sí mismos. Aunque no es posible discernir la mayoría de las letras, el concepto de A I A parece girar en torno a la enajenación, al sentimiento de no sentirse cómodo con la situación actual ni con uno mismo, de anhelar sin saber a qué se debe ese anhelo, de vivir en un constante estado de melancolía.

Alien Observer” es más melódico, su sonido se asemeja al de estar en una calle en pleno invierno, con la neblina asentándose sobre las esquinas mientras que en el viento se oye el casi imperceptible murmullo de una voz fantasmal, y es que la voz de Harris tiene una cualidad incorpórea, más que dominar la instrumentación, funciona como un complemento suspendido en el aire. Todas las canciones de este disco son excelentes, en especial la que le da su título, la cual, sin riesgo de ir muy largo, es representación sónica de un cuento de ciencia ficción de Bradbury.

Dream Loss” comienza con el sonido de una ventisca, o tal vez es el sonido de olas chocando contra las piedras, este decae para darle paso a las canciones. El disco se siente más abstracto que “Alien Observer”, las melodías están enterradas bajo el bello sonido de drones y feedback. Abordar este disco, y por antonomasia cualquier disco de Grouper, es en cierto sentido similar al trabajo que hace un arqueólogo, en ambos casos hay que excavar, estar atento a cada puño de material con el que se entra en contacto y si todo sale bien, debajo de la preciosa tierra se encuentra ese tesoro anhelado, esa elusiva melodía. Esta doble producción es un fuerte contendiente para ser uno de los mejores discos del año.

Después de sus 80 minutos de duración me doy cuenta que me gusta la melancolía y no sé porqué, siento como si algo hiciera falta, veo al cielo a través de la ventana y una serie de luces irregulares parece acercarse cada vez más, estoy listo para ir a casa.

El video que se hizo para “Alien Observer” tiene colores que contrastan con el carácter monocromático y grisáceo de la música, no es la imagen visual que me hubiera imaginado pero de todos modos está bien hecho.

4/18/11

Nico Muhly - Mothertongue


La figura de Nico Muhly me atrae fuertemente, una silueta alta cubierta por capas de tela negra caminando imperceptiblemente por las calles de Chinatown, Nueva York, con un par de grandes ojos azules llenos de curiosidad que si se cruzaran en mi camino dejarían la impresión de haber existido desde siempre en múltiples sueños empolvados dentro las gavetas de la memoria. Muhly es una de esas personas que me hacen tomar conciencia de mis limitaciones, me obliga a preguntarme como alguien puede ser tan prolífico a tan corta edad y en última instancia me hace sentir demasiado consiente de los modestos logros que la mayoría de las personas logra atesorar en sus tempranos veinte (hola momento existencial)

A sus 29 años Muhly ha lanzado tres discos en la disquera más aclamada de Islandia (Bedroom Community), ha escrito obras enteras para películas independientes, ha elaborado operas y trabajos orquestales para el Boston Pops, The Carnegie Hall, The American Symphony Orchestra, The Chicago Symphony y The Julliard School. En su segundo año como universitario en la Universidad de Columbia fue elegido por Philip Glass para trabajar a su lado, ha colaborado con artistas como Björk. En otras palabras, el talento de Muhly es inquieto, está en constante movimiento y su dinamismo no se enmarca en formas de expresión rígidas como muchas veces pasa en el mundo de los compositores clásicos contemporáneos, su silueta se contornea y adquiere diversos perfiles.

Muhly figura como un puente entre el mundo de la música clásica y la música popular, ya sea pop, rock o folk. En todas sus producciones se evidencia la clara influencia de la música litúrgica inglesa y del minimalismo clásico de Steve Reich y Philip Glass. En Mothertongue esas influencias conforman la sólida y lustrosa base sobre la cual diversas grietas dan cabida a sintetizadores, uso de field recordings e incluso melodías de banjo.


Mothertongue se divide en tres movimientos, el primero de estos lleva el mismo nombre del disco y nos da la bienvenida con una saturación de voces entrelazadas cortesía de la mezzo-soprano Abigail Fisher quien a lo largo de las cuatros canciones que conforman esta primera parte, recita incansablemente números de teléfono, direcciones, nombres de calles y toda una serie de palabras ininteligibles. Esta polifonía se complementa con el uso de bellos sonidos electrónicos, entre ellos el sonido de una ducha, el sonido de comer una tostada y el de freír un huevo. Obvio, toda esta serie de hilos narrativos se ven unidos por la magistral composición instrumental de Muhly.

El segundo movimiento, "Wonders", se inspira en fragmentos de un texto del siglo XVII en pleno renacimiento. Las vocales en este caso son suministradas por el cantante islandés Helgi Hrafn Jónsson quien con un tono vivo narra un soneto escrito por el rey Jacobo I acerca de monstruos oceánicos. Es claro el contraste entre este movimiento de corte más clásico con la experimentación y polifonía inquieta del movimiento antecesor. La segunda canción de esta sección es sumamente visual, al menos para mí, me hace sentir como si estuviera en la corte de algún rey europeo, contando mis peripecias con el objetivo de obtener su favor.

El tercer y último movimiento del disco es mi favorito, “The Only Tune” cuenta con la colaboración de Sam Amidon, quien además de ser un increíble artista de folk estadounidense también es compañero de disquera con Muhly. El movimiento consiste en tres canciones que giran alrededor de la misma narrativa, la historia de dos hermanas que caminan por un rio cuando la mayor de ellas empuja a la otra al agua, esta muere y su cuerpo es eventualmente utilizado para fabricar un violín. Las tres canciones se revelan como una cebolla, cada una de ellas dejando caer capas hasta terminar únicamente con la melodía del banjo. Es interesante ya que si uno no le prestara atención a las letras, la música sugeriría una tranquila y apacible historia de campo, pero las letras le dan una nueva dimensión a las melodías, una atmósfera casi mórbida y amenazante, bajo el banjo y las voces es posible oír el sonido de cuchillos de carnicero siendo raspados uno contra el otro.

Según el mismo Muhly, este disco está lleno de repeticiones nerviosas y ansiosas, de acordes discordantes que pretenden simular la atmósfera nauseabunda de las inquietudes mundanas. En mi opinión el disco va más allá, su aparente ambigüedad, los conceptos detrás de cada movimiento, la magistral composición instrumental, la experimentación controlada son evidencia de que Nico Muhly representa el arquetipo del nuevo compositor, alguien sumamente idiosincrático, original capaz de romper los moldes de la música clásica y usar los restos de ese molde para construir un puente hacia formas de expresión musical más mundanas.

2/28/11

La Quiete - La Fine Non è La Fine

"Vorrei essere lontano a volte, come se esistessero
luoghi in cui alla mente non
arrivano timori di conoscere troppo
e di non sapere nulla"


La tranquilidad es el último sustantivo que yo escogería para describir a este disco, y sin embargo este ha sido el nombre que escogió la banda en cuestión. Ironía aparte, la tranquilidad puede ser en muchos casos el preámbulo de un evento de grandes proporciones, la tranquilidad antes de la tormenta, antes de un terremoto, antes de presenciar una confesión inesperada, antes de presionar play.

La Quiete es una banda italiana de screamo formada en el año 2000, para el 2004 sacaron este su disco debut y único hasta la fecha, sin embargo a lo largo de los años han lanzado una serie de eps y splits con bandas tan emblemáticas como Louise Cyphre y Catena Collapse por nombrar algunas. La Fine Non è La Fine es uno de los discos más importantes dentro de la escena de screamo europea y 7 años después de su lanzamiento todavía mantiene una vigencia difícil de negar, su sonido característico, su eco implacable y sus letras amorfas y surreales siguen siendo un bastión único dentro de un género que pareciera ir perdiendo fuerza. Algo que me parece curioso es el hecho de que ningún grupo ha tratado siquiera de imitar el sonido de La Quiete, es simplemente imposible.


La primera edición del disco fue lanzada por React With Protest en formato de vinilo de 10 pulgadas, el cual viene con un poster donde las canciones están impresas, el empaquetado es sencillo, con un folder individual el cual se dobla en dos para albergar al LP. Recuerdo cuando lo compré hace ya varios años en Robotic Empire, solo quedaban dos copias y no lo pensé dos veces, desde ese momento no volví a verlo en ninguna tienda, aunque el disco en sí si ha sido relanzando en diferentes ediciones.

La Fine Non è La Fine comienza con un feedback amenazante el cual explota a los 20 segundos en una orquestación frenética de guitarra, bajo, baterías y gritos punzantes. A lo largo de las 9 canciones remolinos caóticos de guitarra se vuelven elementos protagónicos para luego desvanecerse en el aire, dándole espacio a momentos de contención. La Quiete logra magistralmente, en canciones relativamente cortas, darle una especial atención a las estructuras y contrastes, los cambios en el tempo reinan soberanos, en cuestión de segundos se puede pasar de una furiosa explosión de ruidos a secciones dilatas y tranquilas, La Quiete encuentra belleza y melodía en el caos. La Fine Non è La Fine es un disco irrepetible.



Este canción no está en el disco, es parte de un 7´´ que lanzó La Quiete en el 2006, pero el video me parece una genialidad y refleja muy bien el sonido de la banda

2/19/11

Tim Hecker - Ravedeath, 1972


Siempre me ha parecido interesante analizar de qué manera funciona la correlación entre la música y el lugar donde fue grabada, tanto geográficamente como estructuralmente, el espacio físico puede tener una influencia muy fuerte sobre la naturaleza del sonido y podría decir que la narrativa que gira en torno a muchos discos enriquece enormemente la experiencia sónica al proveer un concepto, una imagen, una idea del proceso de grabación o una referencia romántica que afecta indirectamente la forma en que se absorbe el sonido.

Para citar dos ejemplos contrastantes pero ilustrativos, por un lado la escena de Black Metal francés “Les Légions Noires” y la supuesta afirmación de que muchas de sus grabaciones fueron llevadas a cabo en un castillo con infinidad de elementos mórbidos y macabros; y por otro lado un disco como “Goodbye Enemy Airship, The Landlord is Dead" de Do Make Say Think el cual fue grabado en una granja y hace uso de elementos pastoriles que remiten al campo abierto y la naturaleza. Ambos ejemplos se apoyan en su respectiva narrativa para multi dimensionar la música y llevarla a un plano físico/mental.

Ravedeath, 1972, la séptima producción del maestro de texturas electrónicas Tim Hecker, juega con una dinámica similar a la antes expuesta y el resultado es un disco oscuro, claustrofóbico y con un peso emocional considerable. Grabado en un solo día dentro de una Iglesia localizada en la capital islandesa Reikiavik, la fuente primaria de sonido consistió en una sesión de improvisación utilizando un órgano, y eventualmente bajo la tutela de Ben Frost, los sonidos fueron procesados en el estudio.

La estructura de la iglesia, sus paredes y la forma en que las reverberaciones de los tubos del órgano chocan y se entrecruzan con el espacio físico es parte de la narrativa que produce que este disco sea más que todo, una experiencia. Es un disco que al contrario de su predecesor, el cual se distingue por ambientes expansivos y pulsaciones estelares, se siente más focalizado, más sutil y encaminado hacia una forma más directa de reacción. Sin embargo la huella sonora de Hecker es sumamente distinguible, múltiples capas de sonido, texturas inigualables, sonidos cromáticos y estructuras densas.


Ravedeath, 1972 inicia con “The Piano Drop” y durante doce movimientos se presenciará la caída de este piano pasando por diversas etapas de sonido conceptual, en los primeros minutos nos da la bienvenida una serie de olas etéreas de sonido las cuales le dan paso a la primera triada del disco “In The Fog”, la cual personalmente es mi sección favorita. El piano gimiente se retuerce, las teclas corroídas se mezclan con la neblina creando una densidad constantemente cambiante, Hecker nos presenta texturas elegantes al borde del éxtasis, esta nubosidad, estas nubes de distorsión provocan sonidos desmaterializados e inquietantes.

Después de uno minutos el tono del disco se hace evidente: alucinante y claustrofóbico, no sé cómo explicar bien este sentimiento, es como si Hecker quisiera elevar mi mente a un universo sónico de grandes magnitudes pero al mismo tiempo es imposible ya que choco contra las paredes, el órgano pese a su carácter espiritual me mantiene atado a la tierra mientras veo como este cae hacia mi desde el techo de un edificio.

Otro momento brillante del disco es la dupla de “Hatred for Music” la cual tiene reminiscencias progresivas acopladas a guitarras procesadas y resonancias combativas, mientras que la tríada de “In the Air” finaliza el disco dejando caer las capas de sonido, pelando las melodías hasta su raíz más básica, aquí el gimiente órgano deja de ser un marco abstracto, no obstante el sonido mantiene su carácter digital. Esta es una de las grandes fortalezas de Hecker, su capacidad extraordinaria y fascinante de manipular melodías y crear híbridos perfectos entre la esfera digital y la material.

Conceptualmente es algo difícil explicar claramente la inspiración detrás de Ravedeath, 1972. Una mirada rápida al título de las canciones pone de manifiesto que el concepto es oscuro, nombres como “Hatred Of Music”, “Analog Paralysis, 1978” “Studio Suicide” y el mismo título del disco dan una idea que remite a la destrucción de la música, al deterioro del sonido. Según Hecker, la inspiración vino una vez terminada la grabación, cuando este se obsesionó con la idea de la basura digital y la manera en que la tecnología afecta a la música. Es un concepto intrigante y críptico.

La curiosa portada merece una mención diligente, esta muestra a unos estudiantes del prestigioso MIT lanzando un piano desde un edificio, aparentemente una tradición bastante peculiar. La idea de destrucción musical está presente en esta imagen. Hecker ha logrado con este disco crear una obra maestra de música electrónica, es muy temprano para estar haciendo este tipo de afirmaciones pero definitivamente será uno de los discos más memorables del 2011, no queda más que ponerse los audífonos, cerrar los ojos y esperar que el piano caiga sobre nuestra cabeza.

2/15/11

Youth Pictures of Florence Henderson

"I am always walking when the lights are green
it's a better feeling than going in between
"


Hace cinco años Youth Pictures of Florence Henderson dio sus primeros pasos en la escena de post rock mundial con un disco bien recibido que en su momento exhibió muestras de un sonido cálido y prometedor, los orígenes de la banda se dieron casi que espontáneamente cuando unos estudiantes de Noruega decidieron tocar música, y cualquiera que sepa algo de rock instrumental sabrá que, cuando se trata de agregar vocales a este género, nadie le gana a los escandinavos. Desde los himnos alegres de Efterklang hasta las canciones más melancólicas de Immanu El, esta región en el norte de Europa parece inspirar en más de una forma a esta generación de bandas. Después de cinco años, Youth Pictures of Florence Henderson regresaron con este, su segundo disco, y si tuviera que hacer una afirmación fuerte, diría que nunca antes un grupo había logrado incorporar vocales de una manera tan original y al mismo tiempo natural como este septeto.

El disco está dividido en dos partes llamadas “Puzzle” y “The Detective”, cada una tiene 4 canciones respectivamente. Musicalmente se desarrollan alrededor de una hora melodías de guitarra que me recuerdan a los momentos más nostálgicos de The Appleseed Cast, la percusión es sumamente sutil y siempre mantiene un tempo bastante plano pero lo suficientemente dinámico para mantener la atención durante todas las canciones, ocasionalmente se evidencia la presencia de violines y otros instrumentos de cuerda, la incorporación de conversaciones ininteligibles agrega profundidad a las múltiples capas de sonido. Instrumentalmente el disco es excelente y cautivador, pero lo que hace que se distinga sobre los demás es el uso excepcional de vocales.


Para empezar, las voces no son en ningún momento el punto focal de las melodías, siempre están atrás en una capa de sonido secundaria y la mayoría del tiempo se mezclan con la música de una manera que pareciera que fueran la misma entidad, como si no pudiera existir una sin la otra. Referencias al emo de los 90 son inevitables, y definitivamente los miembros de YPOFH están consientes de esto; un grupo al que se le ha caracterizado de la misma manera es Moving Mountains, pero mientras este último es aplaudido por sus melodías bombásticas, YPOFH ha preferido darle prioridad a la madurez sobre la sobre excitabilidad, a la introspección sobre la catarsis.

Las letras en YPOFH son en una primera instancia bastante confusas, al parecer los miembros tienen una manera bastante original de escribir, toman frases diversas que resulten inspiradoras para ellos y las juntan como si fuera un rompecabezas (Puzzle), estas frases son fragmentos de orígenes distintos y le corresponde al oyente (The Detective) descifrar y darle su propia interpretación. Palabras y frases por si solas pueden provocar variadas reacciones dependiendo de la persona, el oyente es el encargado de hacer las conexiones.

En fin, YPOFH han creado con esta su segunda producción una mezcla brillante de post rock y emo noventero, es música sin pretensiones y honesta; solo espero que no tengan que pasar otros 5 años para ver que trae el futuro para estos jóvenes noruegos.

2/8/11

Lectura para rato

Estas vacaciones me han servido para ponerme al día con un montón de libros que tenía pendientes, ya solo me quedan estos cuatro, creo que el de Tolstoi es el libro más grande que tengo (+1000 páginas) y aunque parezca mentira el de Camus fue el más caro de todos. Me gustan las ediciones de Barnes & Noble, además del texto incluyen datos sobre el autor, cronologías, mapas, análisis de la obra y bibliografías de interés.